Archivo mensual: febrero 2012

Un ratito

Por el barrio Santa Cruz; M.Krohn

Dejé el verano unos días para toparme con cientos de naranjos atestados de esféricas naranjas amenazantes rumbo al suelo.
Los geranios me tendían la mano y me ayudaban a colarme por la ventanas donde salía ese olor a puchero. Un sorbo de caldo y tiro pá la plaza a ver pasar la gente.
El sol de invierno me calentó la oreja y me dejó anestesiado a la hora del café. El abrigo que pidió frío para no sentirse tan abandonado.
Cada desconchón un abismo blanco para perderme en las historias de los rincones.
Con las manos en los bolsillos, rememoré cada adoquín para que no se me olvidase la cuenta. Paseando sin rumbo pero sabiendo muy bien dónde quería ir.
Recuerdos que dieron un respingo desde lo más hondo de mi memoria para explayarse ante mis ojos.

Ya es madrugada y se congela la poca hierba de los jardines.
Solitaria noche de martes víspera de festivo.
Espérame un ratito que ya mismo vuelvo para otra vez irme.

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Primer domingo de febrero

Es domingo.

Desde el puesto Los Chorritos se observa cómo el tiempo pasa lentamente al otro lado de la ciudad. Pocos son los que andan por una calle Betis en sombra. Sólo algunos atrevidos continúan en dirección Plaza de Cuba mientras los tonos anaranjados se extienden por las fachadas del Paseo Colón.

El crucero Torre del Oro se dirige hacia la Cartuja con algunos turistas y el hedor a orín intoxica la bajada al río a la altura de la calle Torrijos, antigua Juan de Lugo. Unos remeros a la contra de la embarcación afinan su entrenamiento bajo la vigilancia de una Maestranza dorada.

El Giraldillo se abraza al último calor de la tarde mientras intenta calentar sus pies entre los andamios que se ajustan a su base. Desde allí arriba saluda a la luna blanca que hace presencia en un cielo todavía azul. El rosado se apodera de la cúpula que corona el Teatro de la Maestranza mientras que una de las terrazas-bares que saludan al río todavía está repleta. ¡Qué le gusta a un sevillano una tomarse algo en la calle!

Debajo, el Monumento a la Tolerancia está en sombra y son pocas las copas de los árboles y palmeras que se agarran a los últimos rayos del sol. Sevilla bosteza en esta fría tarde de invierno.

El restaurante El Faro ya tiene sus luces encendidas como dando el toque de queda, guiando a aquellos que viven en este punto de la ciudad. En ese perfil, el edificio Torre Triana refleja el poco sol que queda sobre la orilla oeste.  Es un hilo pequeño que se apaga según pasan los minutos. Detrás de la Capillita del Carmen, se comienza a destacar la controvertida Torre Pelli que mantiene a Cajasol-Banca Cívica, al Ayuntamiento y a la UNESCO en un tira y afloja en las últimas semanas.

Se apaga el rosado y llega el viento que despeina e hiela los pies. Triana ya se prepara para empezar la semana y en la otra orilla del Guadalquivir los viandantes consumen los paseos y sus bebestibles antes de resguardarse en casa.

Apenas son las siete de la tarde cuando se termina el día.

Mañana, lunes.

Panorámica Puente Triana / B.Hidalgo