Tsunami turístico, Chiloé

APENAS hay sitios recónditos. Se perdieron ante el conocimiento detallado de los mismos en las revistas y guías de viajes, en los blogs y en los folletos publicitarios. El turismo masivo ha sentado las bases de cómo viajar en la actualidad y todos conocemos las condiciones. Nuestra ilusión por emular a grandes exploradores se cae por la borda y la planificación de una nueva aventura es todo un rompecabezas que intenta evitar el tsunami turístico.

Poco podemos hacer para salvar este boom aunque no hay que ser derrotistas. Hay que saber amoldarse, tomar un avión cuando todos se encuentran en su quehacer cotidiano y tener presente que incluso así, es probable que en aquella remota isla a la que vuelas, haya tres europeos, cuatro americanos y algún japonés. Siempre hay algún japonés.

Fachada de la iglesia de Chonchi

Fachada de la iglesia de Chonchi/ Iglesias de Chiloé

A finales del pasado agosto viajé a la Gran isla de Chiloé en Chile. Era invierno. Apartada de la conciencia de todo turista durante este periodo, no recuerdo haber pasado más frío en mi vida. Pensé que me encontraba en un sitio apartado de los largos tentáculos del turismo pero pronto vi que era un espejismo y que simplemente estaba adaptándome a la temporada baja.

Chiloé se echa a dormir en invierno y en otoño. Ahora mismo, verano austral, está en la cúspide de la ola turística antes de acostarse  tras el mes de mayo e invernar hasta finales de noviembre. Me perdí los pingüinos en Puñihuil, cerca de Ancud, debido a su migración pero tuve todo el Parque Nacional de Chiloé para mí durante la mañana de mi visita. Por momentos tenía sentimientos enfrentados debido a esa extraña sensación de querer ser un aventurero pero con las facilidades del turismo. La tranquilidad se paga. El hecho de encontrarte solo, sin turistas de por medio, conlleva que muchos lugares de interés estén cerrados, infraestructuras en plena construcción e instalaciones que están siendo renovadas para los meses más activos.

Acepté de buena manera los inconvenientes para lanzarme a la conocer las gentes, los pueblos en su actividad invernal, las iglesias Patrimonio de la Humanidad sin recorrido organizado y cansarme de comer curanto.

En el mes de noviembre, la aerolínea chilena LAN, inauguraba el trayecto Santiago-Castro, capital de Chiloé, con parada en Puerto Montt. Esta nueva ruta abre las posibilidades de visitar Chiloé durante todo el año por lo que quizás el letargo de la isla durante los meses de frío podría activarse con el calor turístico. De nuevo sentimientos enfrentados.

Este avance es una posibilidad para el desarrollo económico de la isla aunque conlleva un intenso debate para sus habitantes. Muchos celebran la apertura de esta nueva ruta aérea y se posicionan a favor de la construcción del futuro puente de Chacao que conectará Chiloé con el continente. Otros prefieren que esa inversión se derive a la construcción de hospitales y puestos clínicos en la isla, la mejora de las carreteras y la ubicación de sedes universitarias de calidad.

Panorámica de Achao

Panorámica de Achao

El turismo y la mejora del sector servicios pueden ser guías para el desarrollo de Chiloé aunque también un arma de doble filo. La inversión genera capital y creación de empleo. Bajo estos argumentos puedo entender la construcción del horroroso centro comercial de Castro cuya ubicación en el eje de la ciudad no hace más que provocar una imagen de rechazo conservada en mis retinas. Entiendo todos esos argumentos de la clase política y económica pero todas estas iniciativas pueden convertirse en un lastre.

Hay que conocer cuáles son los costes de esta apertura al turista. Los chilotas tienen que ingeniárselas para preservar su idiosincrasia sin dejarse llevar por las ambiciones económicas que pueden destruir la imagen de su gran isla. Me recuerda al caso de Valdevaqueros por nombrar uno de los tantos otros destinos donde los intereses económicos no dejan títere con cabeza.

No sé cuándo volveré a Chiloé. Quiero regresar para devorar las mejores empanadas fritas en Doña Tula, puesto 8 de la feria de Dalcahue. Sin embargo, el pronóstico de meses atrás de The New York Times, cuando invitaba a recorrerla antes de que el turismo la arrasara, me provoca pesadumbre. Espero que la lluvia y el frío, sobre todo el frío,  ya que he perdido la confianza en las personas, se conviertan en los mejores aliados de la isla.

Palafitos Puerto Montt, Castro, Chiloé.

Palafitos Puerto Montt, Castro, Chiloé.

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