Valdivia. Lluvia, cerveza y nostalgia

Valdivia es un charco de agua. La capital de la Región de los Ríos, al sur de Chile, es un vendaval, un aguacero que invita a quedarse en casa. Sin embargo, más vale cantar bajo la lluvia porque en la que es la puerta a la Patagonia chilena llueve unos 181 días al año. Se salva el mes de febrero con un promedio de 8 días lluviosos.

A 841 kilómetros de la capital, Santiago de Chile, cae agua de forma mansa, como no queriendo hacer ruido pero empapando. En esta sociedad urbana con prisas que lleva paraguas, Valdivia se convierte en un lugar inhóspito para el visitante. Un cielo gris pero que invita a quedarse. Acogedora y respetuosa con el medio ambiente, los valdivianos se paran a conversar mientras el cielo truena.

Árboles abrazados al río,  Jardín Botánico de la UACh

Árboles abrazados al río, Jardín Botánico de la UACh

Al valdiviano le gusta la lluvia. Está incómodo sin ella y con esta climatología el abrigo se pasea por el verde Jardín Botánico del campus de Isla Teja de la Universidad Austral. Tras dejar la monumental alameda escoltada por los infinitos árboles, los universitarios se pierden por la combinación de plantas, exhalan el olor a hierba fresca y ven pasar el río sentados entre libros. “Conocimiento y naturaleza” reza el eslogan de la universidad dando pistas sobre la filosofía de la institución y de la propia ciudad. Hay otros que traman actuaciones, preparan una u otra idea y le dan a la ciudad el carácter cultural por el que destaca. De ahí su Festival Internacional de Cine.

También en la Isla Teja hay lugar para otros más tiernos, más encendidos que se empapan en el Parque Saval. En el escondite donde las esculturas de madera saludan al visitante, las parejas se sientan a mirar las flores de loto que rebosan las lagunas. Un ratito para el martes por la tarde.

Valdivia se construye a cada tiempo. Azotada por los maremotos, el más grave datado en 1960 destruyó el 90% de la ciudad, es reflejo de trabajo y constancia.  Y de determinación alemana. Y es que la colonización germana procede de 1840 y continua presente en mayor medida en sus dulces, en sus cervezas.

Pescadero en el Mercado Fluvial de Valdivia

Pescadero en el Mercado Fluvial de Valdivia

En Valdivia el agua se bebe del grifo directamente. Nada de filtros como en la mayoría del país. Agua fresca por sus cañerías pero cerveza por sus venas. Los valdivianos apenas disfrutan de las marcas nacionales Escudo y Cristal. Ellos se dejan querer por marcas tradicionales, alemanas, con raíces. Kuntsmann, Selva Sur, Slazburg y otras que se fermentan en las bañeras de las casas se preparan siguiendo la tradición. La Bierfest organizada por Kuntsmann es un ejemplo que se celebra anualmente en enero, verano chileno, y que es el mes más cálido.

La Valdivia que conozco es sin embargo la del frío. El que se cuela por debajo de las puertas y compite con las cocinas de leña que calientan la casa.  Cuando llueve con más rabia y se encogen los hombros como acostumbrándose al chaparrón.

Un paseo por la Costanera, bordeando la ciudad de la mano del río para acabar en el mercado fluvial en el muelle Schuster. Choritos, salmón, jibias, almejas… El repertorio del pescado fresco que hace las delicias de los lobos marinos que se arremolinan en la orilla del río para hacerse con algún bocado.

Esta es la Valdivia de la nostalgia. La que huele a mazapanes, a tecito caliente y a hallulas. La que compra bombones en la chocolatería Entrelagos. La que recuerdo.

Cuando uno se cansa de la lluvia siempre viene bien pararse a conversar en uno de los tantos bares cuya clientela universitaria alumbra la noche encapotada. Con cerveza en mano, un crudito, si es en Hausmann mucho mejor, y una charla interminable se apaga la noche.

Eduardo, es hora de volver a casa.

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One response to “Valdivia. Lluvia, cerveza y nostalgia

  • Eduardo Fernandez

    valla !! que puedo decir….creo que pudistes ver valdivia como yo la miro, a pesar del fio y la lluvia al final es muy calida y acogedora. que bueno que te gustara, sabes k tienes una casa en valdivia donde te esperaran contentos con un buen mate y cositas dulces para la once. se que es dificil pero te estare esperando ansico para tomar una buena cerveza artesanal junto a un crudo.

    bueno me despido y suerte en todo lo que te propongas.

    de tu buen amigo Eduardo.

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