Archivo mensual: octubre 2013

Malawi, un destino tranquilo

Malawi es un desconocido. Cuando supe que venía a vivir aquí tuve que mirar en el mapa dónde estaba. Mis amigos y mi familia se preguntaban qué iba a hacer yo en uno de los países más pobres del mundo. No lo sabía ni yo.

Lo único que la gente llegaba a saber es que Madonna había adoptado a dos niños del país. Las noticias en las hemerotecas de los periódicos eran bastante clarificadoras: menos de un dólar al día, SIDA, sequía, hambruna.

Sin embargo, hay mucho más Malawi que las bad news is good news o los hijos de Madonna.

Lo que no se escribe de Malawi, e intento hacer desde que estoy aquí, es resaltar todo lo positivo, eso que no suele interesar en las agendas de la mayoría de los medios: culturas y viajes.

Pescador de Senga Bay contemplando el lago

Pescador de Senga Bay contemplando el lago

Me sorprendía cuando National Geographic resaltaba hace más de un año que Malawi era uno de los destinos para este año 2013. El aniversario de Livingstone, considerado el padre de la patria del pequeño país sudafricano, era quizás el principal motivo de peso junto con un turismo que comenzaba a despegar.

Ayer, mientras navegaba por las diversas informaciones viajeras me encontraba con que Lonely Planet volvía a colocar a Malawi en su top 10 de países para visitar en 2014, información que hoy también recoge El Viajero

Yo no soy partidario de listas. Las siete maravillas del mundo, las mejores ciudades o playas, los peores aeropuertos … todo me parece una simple orquestra marketera para alzar o reventar destinos. Pero es curioso que uno de los países más desconocidos del mundo aparezca dos años consecutivos en estos apartados. Algo habrá.

Ahora, cuando se vislumbra a lo lejos la partida, me animo para aprovechar un turismo ecológico junto a una gente hospitalaria y muy relajada. Los viajes tranquilos, sin grandes multitudes. Safaris sin masificar y la gran noticia de la vuelta de los “cinco grandes” al parque nacional de Majete. Naturaleza sin el estrés de Kenia, Tanzania o Sudáfrica.

El lago, un acuario como pocos en este mundo, derrocha playas desiertas con aguas cristalinas e islas para perderse de norte a sur. Deportes acuáticos y pesca para pasar los días entre barbacoas de chambos. 

Con cordilleras herederas del Valle del Rift, el senderismo es otra excusa a la que se une la escalada del Mulanje, montaña más alta de la zona sur del continente africano. Además, las numerosas reservas forestales hacen que afloren casas rurales en mitad de los bosques repletos de mopane para combinar campo y desconexión.

“El corazón caliente de África” eslogan usado por el propio país para vender su imagen, puede que sea otra ambición publicista pero recoge la esencia de las gentes de Malawi. Un país para principiantes en África que sin hacer mucho ruido se da a conocer.

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Renamo renuncia al acuerdo de paz en Mozambique

Ya desde abril vengo echándole un ojo a la situación a uno de los países vecino, Mozambique. Con la ayuda de Javier Brandoli, corresponsal de El Mundo en Maputo, me he podido informar y seguir los acontecimientos que se endurecieron cuando precisamente la reina Sofia visitaba el país sudafricano.

El pasado lunes cuando el partido en la oposición, Renamo, rompía el acuerdo de paz que puso fin a dieciséis años de una guerra civil que se cobró más de un millón de personas, contacté con el responsable de la sección de Internacional de un medio. “Es un asunto que nos toma muy lejos”, me escribió.

Mientras la situación en Mozambique se encrudece, ayer por la mañana la Renamo atacó una comisaría en la zona central del país, he intentado que los garabatos que tenía en mi cuaderno de notas sirvieran a alguien. Con ese impulso he contactado con los compañeros de GuinGuinBali.

Pepe Naranjo me ha dado la bienvenida a uno de los portales de referencia sobre África en el que hoy me estreno con: Fin al acuerdo de paz en Mozambique 

Soldados del grupo opositor en Mozambique, Renamo / JINTY JACKSON-AFP

Soldados del grupo opositor en Mozambique, Renamo / JINTY JACKSON-AFP


Peter Mawanga, idiosincrasia musical de Malawi

Peter Mawanga es uno de los músicos más importantes de Malawi. Él protagonizó el primer concierto al que asistí en Lilongwe, casi recién llegado, y no hace mucho tuve la oportunidad de robarle media hora.

En ese tiempo me habló de su niñez, de cómo corría tras las clases en el Lilongwe Technical College a ensayar, de cómo pasó del rap a la música de cantautor y cómo se ha consagrado.

Pegado a los problemas de su país y a los niños, Mawanga habla claro, se queja e invita a sus paisanos a que se hagan oír. Porque a pesar de ser un pueblo acogedor y hospitalitario, Malawi tiene mucho que reclamar y por lo que luchar.

La segunda entrega con los amigos de Wiriko va sobre este cantautor de lo social; Peter Mawanga: “En Malaui tengo una tribuna que muchos no tienen”

Peter Mawanga y The Amaravi Movement / Maria Thundu

Peter Mawanga y The Amaravi Movement / Maria Thundu


Humbled and transformed by Zambia’s South Luangwa National Park

Magda toma unas fotos y escribe unas notas (en inglés) de lo que fue la experiencia de ir a South Luangwa

We’d been talking about doing this trip for a year, and last week, finally, we travelled next door to Zambia’s South Luangwa National Park for a two-day safari. The beauty and serenity of the park and its animals took my breath away. I never imagined that being so close to wild, dangerous animals could be so calming on the soul.

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Day 1
We arrived at the lodge after a five-hour drive that included a long and frustrating wait at the border. It’s amazing to see the difference in bureaucratic efficiency between Malawi and Zambia. Malawi has a long way to go.
It’s early evening and we’re sitting on comfy chairs facing the Luangwa River, watching yawning hippos through binoculars. I was never interested in coming to Africa and going on safari; I was never drawn to it the way some people are. But sitting here, listening to…

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El negocio “ratonero musical” de los Malawi Mouse Boys

Ian Brennan, famoso productor estadounidense, conducía por Malawi con su esposa cuando se percató de un chico que tocaba su guitarra hecha a mano al borde del camino. La curiosidad le llevó a parar el coche y hablar con él. Ese fue el inicio de los Malawi Mouse Boys.

Estos amigos de la infancia que venden ratones asados al palo, de ahí su nombre, han grabado un disco, He´s #1y aunque siguen siendo unos desconocidos en Malawi fueron la revelación del pasado festival WOMAD que tuvo lugar en Londres.

Tras su actuación en el City of Stars tuve la oportunidad de charlar con Joseph, Zondiwe, Alfred y Nelson, cuatro de los ocho componentes del grupo.

Hoy celebro la acogida que me han brindado los chicos de WIRIKO con el artículo De góspel y ratones: Malawi Mouse Boys Esas líneas recogen la experiencia de tenerlos frente a frente.  Espero que os guste.

Muy fan de los Malawi Mouse Boys

Muy fan de los Malawi Mouse Boys


City of Stars, el festival tomó Lilongwe

Tras el repaso festivalero por África de hace unas semanas, hace exactamente una que Lilongwe no paró de bailar gracias al City of Stars. Procedente de las aguas del lago y tras un año sabático, el Lake of Stars Project congregó a la cultura malauí en un fin de semana de música y color. El texto a continuación es una crónica de lo que se pudo ver.

Público bailando en City of Stars / MAGDALENA KROHN

El proyecto Lake of Stars celebraba su décimo aniversario lejos de las orillas del lago Malawi. Muchos auguraban un anodino evento debido al cambio de localización, sin embargo, Lilongwe, la capital de Malawi, disfrutó del festival más antiguo del país sudafricano.

Con nuevo nombre para la ocasión, City of Stars aterrizó en los jardines del Sanctuary Lodge para celebrar en dos días diez años de creatividad malauí. En esta ocasión la organización apostó por una semana multidisciplinar que involucrase a diversas instituciones culturales de la ciudad.  “El festival es el colofón a una semana cultural” explica Will Jameson, director y fundador del proyecto. Desde 2003, este inglés lleva trabajando para buscar “nuevas vías de promoción de la música, la cultura y el turismo de Malawi” y aportar un escaparate para los emergentes artistas del país.

El sol caía cuando los dos escenarios estaban listos para la actuación de más de 50 artistas. Los extensos jardines estaban decorados de manera bucólica y sencilla, utilizando materiales típicos de Malawi como el chitenje. Antes de que la oscuridad envolviera la ciudad numerosas bombillas de colores se iluminaron.

El festival comenzaba con impuntualidad malauí. Un comienzo atrasado y tímido que hizo que la primera mujer rapera de Malawi, Rina,  inaugurara el escenario principal con 40 minutos de retraso. Mientras las grandes estrellas del cartel desfilaban por este espacio, el segundo escenario, nombrado Music Crossroads, acogía a numerosos artistas salidos de las aulas de la academia internacional de música asentada en la capital.

La banda local de afropunk fusión Konkalazi fue la encargada de despertar los primeros bailes que fueron secundados por la mezcolanza de rap, hip hop y techno que los chicos de One Lord Record trajeron al escenario central.

Lilongwe se sumergía en la noche con YaDi y su electropop de raíces argelinas, noruegas e italianas. La artista británica no defraudo y sirvió de resorte para el público que comenzaba a poblar el festival. El chichewa, la lengua local, se apoderó del escenario con el Peter Mawanga and the Amaravi Band. La audiencia pudo disfrutar de uno de los más destacados músicos de Malawi y recibió cálidamente temas como N´tumeni y Pahpiri ndi padambo. Mawanga no dejó indiferente a los que se acercaban por primera vez a los sonidos de la Malawi rural.

El relevo fue un contraste de sonido, característica de un festival que congregan a dispares músicos. Tumi, uno de los mejores raperos de Sudafrica agarró el micro y se dejó llevar hasta que un inesperado corte de luz deslució su actuación. Mejor suerte corrió Auntie Flo. Brian d´Souza funde sus resonancias africanas con ritmos futuristas mientras Esa Williams reparte un surtido de percusiones asociadas con los platos de Brian. Ellos fueron los encargados de cerrar la noche antes de que la fiesta se trasladase a una de las discotecas más famosas de la cuidad.

Lilongwe despertó calurosa en el segundo día de festival y con más de doce horas por delante. El Sanctuary Lodge se llenó de familias y los jardines parecían albergar un picnic multitudinario. Cerveza local, comida tradicional y primeros compases que llegaron de la mano de una de las bandas más esperadas, Malawi Mouse Boys. El góspel de esta banda, que continúa vendiendo kebabs de ratones a los conductores cerca de Balaka, animó a los tempraneros cuya somnolencia desapareció cuando el grupo de Burundi Amahoro Drummers hizo tronar sus tambores.

De picnic durante la actuación de los noruegos Sveremere / MAGDALENA KROHN

De picnic durante la actuación de los noruegos Sveremere / MAGDALENA KROHN

Poco antes del almuerzo Lucius Banda aterrizaba en el escenario junto a su grupo. Arrancó los primeros bailes con una recopilación de sus mejores canciones. 26 años y 17 discos tiene a sus espaldas el artista más importante de Malawi. El folk y los sonidos celtas también tuvieron cabida gracias al grupo noruego Svermere mientras que Bwani Junction trajo el rock desde tierras escocesas. El calor se disipó mientras los compatriotas de Livingstone y sus potentes guitarras eléctricas volvían loca a una audiencia dispuesta a seguir sacudiendo el polvo hasta altas horas de la madrugada.

El escenario principal, expectante, ya se preparaba para la llegada de los platos fuertes. Los entremeses lo pusieron dos poetas: el local Q Malewezi y George the Poet.  Q trajo las reivindicaciones sociales a escena y George demostró ser el malabarista de palabras de moda que el periódico inglés The Guardian definió el pasado febrero.

Mientras en el espacio principal se ajustaban los instrumentos para el vibrante y alocado reggae de Sally Nyundo, la actividad del segundo escenario desapareció tras la íntima actuación del cantautor local Sirius que dejó al público con el alma enganchada a las acuerdas de su guitarra acústica.

El entusiasmo se focalizó entonces en la llegada a escena del grupo Sauti Sol que se hizo esperar. El público se arremolinó y disfrutó desde el primer acorde de los keniatas con su pop potente y pegadizo. La mejor carta libre para que la gente se desatase y recibiese a The Very Best con las manos al cielo y con muchas ganas de baile. “Ha llegado la hora de la fiesta” dijo Johan de The Very Best justo antes de ponerse al mando de la mesa de mezcla y dar paso a Esau y a Seye, parte malauí e inglesa del grupo respectivamente. Una extravagancia de sonidos que tiene al chichewa como la mejor pólvora para dinamitar la eclosión de sonidos que presenta este grupo. Un subidón de sensaciones que continuó con el hip hop y R&B de Fly 5, una agrupación de cinco de los mejores artistas de Zambia y que se reunieron especialmente para esta edición de City of Stars.

 La rapera malauí Rina durante su actuación en el festival / MAGDALENA KROHN

La rapera malauí Rina durante su actuación en el festival / MAGDALENA KROHN

El concepto del festival cambió por un año, para devolver a Lilongwe las noches de música que apenas se dejan ver en la capital. Un festival multicultural que sirvió de nexo de las artes de Malawi con las esencias internacionales traídas desde Noruega, Reino Unido, Sudáfrica, Congo, Burundi o Zambia. Todos juntos demostraron que en África la música es algo más que una lucha inútil y que merece oportunidades en muchos casos negadas a priori.

El City of Stars se despidió con un set de djs que sacudieron la noche hasta que las estrellas desaparecieron y quedó la ciudad. Silenciosa.