Visita al colegio Jacaranda

El alumnado, más 400 estudiantes, de Jacaranda School / ©JacarandaF

El alumnado, más 400 estudiantes, de Jacaranda School / ©JacarandaF

El colegio Jacaranda se encuentra a las afueras de Blantyre, la capital financiera de Malaui. Entre casas de ladrillo y adobe una señal indica el giro hacia el único centro educativo gratuito del país.

Marie Da Silva es su fundadora. Ella es una malauí que trabajó 19 años como niñera en los Estados Unidos y que supo luchar para asentar las bases de un proyecto pedagógico que a día de hoy acoge a más de 400 huérfanos de sida. Cuando se enteró que unos 50 niños iban a perder sus clases debido al cierre de la escuela en su aldea natal, convenció a su madre para que convirtiera su casa en un colegio que abrió sus puertas en 2002. Desde Nueva York enviaba la tercera parte de su salario para pagar recursos, cuentas y los sueldos de los profesores. El colegio creció, más alumnos llegaban a las clases y ella hacía todo lo posible para mantenerlo abierto.

El centro se mantenía a flote como podía, con ayuda de sus amigas niñeras y de los adelantos de sus jefes. A pesar de crear la Fundación Jacaranda para financiar la escuela, nadie quería dar dinero a una niñera para enviarlo a África.

Sin embargo, la CNN se hizo eco de su historia en 2008. Desde entonces todo ha sido más fácil. La que fuera su casa no era suficiente para acoger a los 230 alumnos matriculados por entonces y con el dinero que recibió tras su aparición en televisión decidió levantar una escuela de educación secundaria.

En estos 11 años la transformación de la escuela Jacaranda ha sido gigantesca. Basada en la educación como motor de cambio, en actividades como la pintura, la escritura y la música, el colegio otorga un futuro más próspero a estos jóvenes malauíes. Estos son los niños que han ido crecido con Jacaranda y de los cuales 25 de ellos han podido ir a la universidad. Ellos han sido testigos de cómo el garaje se convirtió en el taller de plástica, de la construcción de un laboratorio para sus clases de ciencia y de una cancha de baloncesto, de la llegada de libros donados que llenan dos bibliotecas o de cómo Microsoft donó algunos ordenadores que forman parte del aula de informática. Además Marie puso empeño en la construcción de una enfermería para examinar a los jóvenes y que no perdieran horas lectivas.

Marie tiene una historia de superación. Una historia de éxito que ocurre al sur de Malaui y donde el destino de los huérfanos de sida mejora ya que Jacaranda les otorga las herramientas necesarias para que los estudiantes sean como otros niños cualquiera.

Hace un par de semanas, pude vivir in situ cómo funciona la escuela Jacaranda y tuve la oportunidad de hablar con Marie Da Silva. El reportaje de esta visita, La escuela de las oportunidades, se publica hoy en el blog de El País, 3500millones.

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