Archivo mensual: agosto 2014

Pistas viajeras de Malawi

Playa de la bahía de Makuzi, al norte de Malaui. / MAGDALENA KROHN

Playa de la bahía de Makuzi, al norte de Malaui. / MAGDALENA KROHN

Tras algo más de un mes desde que se acabara mi aventura en Malawi, se publica la última colaboración con Viajeros Urbanos desde el  país sudafricano.  Sin cobertura en Malawi es una recopilación de ideas que se quedaron en el tintero durante mi estancia en Lilongwe. Los destinos del artículo son pistas que complementan a lo ya escrito en la seccion de viajes de El País sobre este desconocido territorio en el que se combinan montañismo, safaris sin aglomeraciones, playas paradisiacas y retiros en reservas forestales.

El texto otorga pistas sobre el trekking en el mazico de Mulanje para los que quieran aventurarse en uno de los parajes de mayor altura del África austral o sobre la Reserva de Majete que ha recuperado a los cinco grandes (león, elefante, búfalo, leopardo y rinoceronte) que pueden verse en un entorno todavía respetado por el turismo de masas. Para los playeros se recomiendan las playas de Chinteche o Kande al norte del lago Malawi y para los que quieran combinar chapuzones y desconexión total lo mejor es perderse en Ruarwe. Las reservas forestales de Dzalanyama, Ntchisi o Viphya son también una posibilidad en la que mezclar descanso y naturaleza. Y todo, como en Malawi, se puede ajustar a cualquier tipo de presupuesto.

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Los días interminables de Dzaleka

Passino Ngoie, refugiado congolés que llegó al campo de refugiados de Dzaleka en 2009

Passino Ngoie, refugiado congolés, llegó al campo de refugiados de Dzaleka en 2009

Dzaleka es el único campo de refugiados de Malawi. En 2007 el otro campamento, Luwani, al norte del país fue cerrado por el gobierno. A poco más de 50 minutos de la capital, Lilongwe, Dzaleka acoge a casi 18.000 refugiados en una planicie de albero que se embarra con la temporada de lluvias.

Este campamento es uno de los menores en presupuestos del África austral y sirve de parada para continuar hacia Sudáfrica. Sin embargo, es el hogar permanente de muchos que no cuentan con ningún futuro más allá del día siguiente. Las horas pasan, lentamente, y la rutina ahoga a unos refugiados que lo perdieron todo y se sobreponen como pueden.

He visitado el campamento de refugiados de Dzaleka en tres ocasiones para conocer distintas historias. Las quejas, los problemas y el mal funcionamiento del campo o las dificultades de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) u otras organizaciones como el Servicio Jesuita al Refugiado (JRS) apenas eran un contexto sobre el que construir y entender la realidad diaria de los refugiados. Me senté con los protagonistas a hablar de su pasado, del inaguantable presente y del descartado futuro. Así conocí a  Celestin Kibakuli Basilwango y sus dos hijos. También conocí a Patron Mushamuka y a Kalis Kalombo, así como al matrimonio Bahat y a Byamungu R. Joseph. Todos tienen en común ese campamento al que fueron a parar huyendo de un conflicto, de una guerra o una persecución. A todos ellos les doy las gracias pero sobre todo agradezco a Tresor Nzengu Mpauni quien me acompañó e hizo de traductor.

Hoy en Planeta Futuro se puede echar un vistazo a Dzaleka y conocer un poco más de las circunstancias que se viven en el campo de refugiados en el reportaje Cuando se pierde hasta la incertidumbre. El texto va acompañado de una fotogalería que humildemente compuse y que puede verse aquí