Archivo mensual: noviembre 2014

La kora electrizada de Sekou Kouyaté

Sekou Kouyaté es uno de los máximos exponentes de la música africana. Criado en la cultura griot, a la que pertenecen los oradores y herederos de la música en el África Occidental, este guineano rompe los moldes de la kora trayendo nuevos sonidos en una amalgama de estilos que sin embargo cuajan armónicamente.

Líder de Section Kora, la banda familiar con la que gira habitualmente, Sekou siempre ha estado abierto a practicar diversos ritmos aunque la tradición está presente en la base de todo lo que toca. Con Ba Cisssoko, la agrupación en la que también participa, las raíces de su Guinea natal están más presentes pero su curiosidad hizo que no se quedara ahí.

“Me gusta todo tipo de música. Me encanta el jazz”, dice Sekou que siempre ha estado dispuesto a colaborar con músicos de otras partes del mundo. Esto le ha llevado a tocar con el esloveno Igor Leonardi o con el pianista cubano Roberto Fonseca. No es casualidad que la kora de Sekou aparezca como invitada en los escenarios y en tipos de conciertos donde apenas es imaginable la participación del arpa de 21 cuerdas de África del oeste. Sin embargo, ahí está, presente y expandiendo el conocimiento de una música que “ha volado y ha traspasado las fronteras”.

Sekou Kouyaté durante un concierto. Foto: www.sekoukouyate.com

Sekou Kouyaté durante un concierto/ ©Carolina Vallejo

Los experimentos hicieron que acoplase unos pedales a la kora trayendo reminiscencias de la guitarra eléctrica. No es casualidad que entonces se ganara el apodo del “Jimi Hendrix de la kora” en los medios musicales de Francia, país donde reside. Las improvisaciones y las horas de jam sessions de los festivales han sido una inversión.

Así, casi de casualidad, a base de improvisación y movido por la fusión, se armó el dúo de Sekou Konyaté y el músico estadounidense Joe Driscoll. Kora, rap y beatboxing juntos para asentar las bases del proyecto de Joe & Sekou. Una colaboración al alimón que sorprende y trae muy buenas sensaciones como se puede comprobar en el disco Faya (Cumbacha 2014). Un disco sin etiquetas, difícil de clasificar y que es una combinación para dejar que los pies bailen.

Recientemente y con motivo de la mini gira que el dúo ha dado por Inglaterra, tuve la oportunidad de hablar con Kouyaté y de asistir a un conciertazo que dejó incendiado el escenario del Duke of Cumberland de Whitstable. El resultado se publica en Wiriko bajo el título de Sekou Kouyaté, la innovación de la kora.

La pareja aterriza en Barcelona el próximo viernes 28 de noviembre. Yo no me lo perdería.


Los acantilados blancos de Dover

Paseando por los acantilados blancos de Dover

Paseando por los acantilados blancos de Dover

En Dover, en la costa del sureste británico, se levanta una cadena de acantilados que se han convertido en un símbolo paisajístico del Reino Unido.

El fenómeno geográfico que se extiende por más de 8 kilómetros es una atracción para los visitantes que prefieren pasar un día de senderismo en lo alto de esta muralla blanca. Una caminata por el que fuera uno de los bastiones defensivos británicos durante las Guerras Mundiales como muestran los los restos de espejos acústicos y túneles excavados en el interior de los acantilados. Recuerdos que se unen a la vista de los soldados que alcanzaban la isla a su vuelta tras el conflicto.

Echar un rato al aire libre, hacer un picnic o visitar el faro de South Foreland son algunas de las posibilidades que ofrece esta zona. Si se decide hacer un sendero de casi una hora para llegar al faro South Foreland, el visitante se encontrará con un blanco, no podía ser de otro color, edificio que en la actualidad acoge un coqueto salón de té. El faro es además una insignia histórica al ser el primero en sustituir las lámparas de aceite por el sistema eléctrico y convertirse en el receptor de la primera conexión telegráfica internacional realizada por Guillermo Marconi en 1899.

A las espaldas del castillo de Dover y oteando el efervescente puerto de la localidad del mismo nombre, los acantilados blancos son el tema central de mi primera colaboración viajera desde el condado de Kent y que hoy publica El Viajero