Archivo de la categoría: Viajeros Urbanos

Pedaleando por Canterbury

En bicicleta. La región de Canterbury cuenta con numerosos senderos por los que montar en bici que son una alternativa para conocer la provincia a golpe de pedal.

La ruta Crab and Winkle une las localidades de Canterbury y Whitstable en un histórico recorrido que a lo largo de sus 10 kilómetros conmemora la primera línea ferroviaria de pasajeros del mundo, abierta en 1830. Desde Whitstable también parte el segundo itinerario que se extiende junto a la costa pasando por el pueblo de Herne Bay y finaliza tras 11 kilómetros en las ruinas de Reculver. A este trayecto se le conoce como el Oyster Bay Trailhaciendo honor a las famosas ostras nativas de estas aguas (Ostrea edulis).

Recientemente en El Viajero pude escribir un artículo sobre estos dos recorridos que puede leerse en La Costa de Kent, desde la bici.

Último tramo de la vía Oyster Bay Trail con las torres de Reculver al fondo ©javidmgz

Último tramo de la vía Oyster Bay Trail con las torres de Reculver al fondo ©javidmgz

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The Goods Shed

En una sociedad donde los productos embalados rebosan los brillantes estantes de los supermercados, hay alternativas al 2×1, al empaquetado y al checkout. 

Una nave abandonada junto a la estación oeste de Canterbury, en el sureste británico, acoge a The Goods Shed, un proyecto que comenzó como un permanente mercado de agricultores locales. Susana Atkins es la propietaria de lo que fuera otrora un cobertizo para guardar carbón y madera y que se ha convertido en un punto de encuentro para los amantes de la cocina. The Goods Shed propone un contacto directo con la materia prima, sin etiquetas que explican qué se compra porque uno lo palpa, lo huele e incluso lo prueba. Una forma de volver al pasado, a esos mercados de abastos que han decaído.

El proyecto que comenzó hace ya 13 años pone “más presión en los supermercados que ya cuentan con más productos locales”, dice Atkins quien ha visto como su cobertizo se ha convertido en un salón gastronómico. Con motivo de su décimo aniversario, el director Tim Leandro recogió en un documental la atmósfera de este mercado pasando un día con sus protagonistas. Utilizando el modismo From Soup to Nuts que da título al documental y se traduciría como “de principio a fin”, Leandro recoge la filosofía de un lugar que se ha asentado en Canterbury.

El edificio acoge numerosos puestos en los que se vende fruta y verdura, carnes, pescados, vinos y cervezas, pan y productos gourmet. Además la clientela se acerca para comer en unos bares que se retroalimentan del propio género fresco y local que se puede conseguir.

The Goods Shed es una opción para aquellos que buscan calidad a buen precio y una experiencia real que se aleja de los fríos e impersonales supermercados. “No soy una fascista en contra de los supermercados porque al fin y al cabo es tu decisión lo que te llevas a la boca”, explica Susana Atkins.

Hoy en Viajeros Urbanos conocemos un poco más esta alacena de Canterbury


Margate más allá de JMW Turner

Panorámica de Margate/ @javidmgz

Panorámica de Margate/ ©javidmgz

Margate añora su pasado veraniego, aquel que la convirtió a mediados del siglo XIX en uno de los primeros destinos vacacionales de Inglaterra. Los londinenses especialmente comenzaban a llegar al municipio buscando las playas de arena dorada y unas aguas aptas para el baño y que además beneficiase la lucha contra enfermedades como la tuberculosis. Karl Marx incluso visitó Margate en 1866 y estuvo en The Royal Sea Bathing Hospital para curarse de un ataque de forúnculos como explica John Clancy en su libro Kent´s Seaside Resorts. 

La popularidad de Margate continúo y gracias a ideas como Dreamland, el parque de atracciones más antiguo del país, se abrió al siglo XIX. El mismo que lo dejaría en el abandono a finales de los años 60 cuando el turismo británico cambió la costa de Kent por las playas mediterráneas. Margate se convirtió en la sombra de lo que era. Una larga bruma que todavía se deja ver por las calles georgianas del centro del pueblo.

Sin embargo muchas propuestas comunitarias intentan devolver el turismo a Margate en un proceso de regeneración que comenzó años atrás y donde la cultura es la pieza angular. Los abandonados comercios de los años 70 han pasado a albergar tiendas de antigüedades, de segunda mano y coquetas boutiques. El casco histórico se ha revitalizado y parte de culpa la tiene la figura JMW Turner, quizás el pintor británico más importante.

Turner se realza en la localidad de la que el creador de Lluvia, vapor y velocidad se encandiló. Sus cielos, su luz, sus aguas del mar del Norte y su romance con la señora Booth hicieron de Margate un lugar en el que pasar varias temporadas al final de su vida. En la que fuera la posada de hospedaje, junto al puerto, se levanta hoy en su honor el museo de arte contemporáneo, Turner Contemporary. Otra excusa más para visitar el municipio que también encara un nuevo proyecto: la reapertura Dreamland.

La Dreamland Trust aúno fuerzas para que el solar donde se sitúa el abandonado, pero no olvidado, parque de atracciones no se convirtiera en una zona residencial. El proyecto finalizará con la vuelta de Dreamland en este 2015 y de nuevo los visitantes podrán disfrutar de la Scenic Railway,  única atracción inglesa declarada monumento histórico.

Se aclara el camino para Margate y prueba de ello fue la atención que le dedicó Rough Guides al clasificarla entre las 1o principales ciudades para visitar en 2013. Además la última producción cinematográfica de Mike Leigh, Mr. Turner, ha traído el nombre del pueblo a escena a finales del pasado 2014. En este biopic sobre el pintor de la luz se detallan los últimos 25 años de un Turner interpretado magistralmente por Timothy Spall.

Hace un tiempo cogí el tren en la mañana temprano mientras la bruma reñía con el sol para desperezar el día. Visité Margate a la que llegué cuando el cielo encapotado dejó paso a una luz que cambia a la localidad costera del condado de Kent. Aquella que enamoró a Turner y que a pesar del frío, me alegró el día. El resultado, una pieza que se publica en Viajeros Urbanos, La regeneración de Margate


Los acantilados blancos de Dover

Paseando por los acantilados blancos de Dover

Paseando por los acantilados blancos de Dover

En Dover, en la costa del sureste británico, se levanta una cadena de acantilados que se han convertido en un símbolo paisajístico del Reino Unido.

El fenómeno geográfico que se extiende por más de 8 kilómetros es una atracción para los visitantes que prefieren pasar un día de senderismo en lo alto de esta muralla blanca. Una caminata por el que fuera uno de los bastiones defensivos británicos durante las Guerras Mundiales como muestran los los restos de espejos acústicos y túneles excavados en el interior de los acantilados. Recuerdos que se unen a la vista de los soldados que alcanzaban la isla a su vuelta tras el conflicto.

Echar un rato al aire libre, hacer un picnic o visitar el faro de South Foreland son algunas de las posibilidades que ofrece esta zona. Si se decide hacer un sendero de casi una hora para llegar al faro South Foreland, el visitante se encontrará con un blanco, no podía ser de otro color, edificio que en la actualidad acoge un coqueto salón de té. El faro es además una insignia histórica al ser el primero en sustituir las lámparas de aceite por el sistema eléctrico y convertirse en el receptor de la primera conexión telegráfica internacional realizada por Guillermo Marconi en 1899.

A las espaldas del castillo de Dover y oteando el efervescente puerto de la localidad del mismo nombre, los acantilados blancos son el tema central de mi primera colaboración viajera desde el condado de Kent y que hoy publica El Viajero


Pistas viajeras de Malawi

Playa de la bahía de Makuzi, al norte de Malaui. / MAGDALENA KROHN

Playa de la bahía de Makuzi, al norte de Malaui. / MAGDALENA KROHN

Tras algo más de un mes desde que se acabara mi aventura en Malawi, se publica la última colaboración con Viajeros Urbanos desde el  país sudafricano.  Sin cobertura en Malawi es una recopilación de ideas que se quedaron en el tintero durante mi estancia en Lilongwe. Los destinos del artículo son pistas que complementan a lo ya escrito en la seccion de viajes de El País sobre este desconocido territorio en el que se combinan montañismo, safaris sin aglomeraciones, playas paradisiacas y retiros en reservas forestales.

El texto otorga pistas sobre el trekking en el mazico de Mulanje para los que quieran aventurarse en uno de los parajes de mayor altura del África austral o sobre la Reserva de Majete que ha recuperado a los cinco grandes (león, elefante, búfalo, leopardo y rinoceronte) que pueden verse en un entorno todavía respetado por el turismo de masas. Para los playeros se recomiendan las playas de Chinteche o Kande al norte del lago Malawi y para los que quieran combinar chapuzones y desconexión total lo mejor es perderse en Ruarwe. Las reservas forestales de Dzalanyama, Ntchisi o Viphya son también una posibilidad en la que mezclar descanso y naturaleza. Y todo, como en Malawi, se puede ajustar a cualquier tipo de presupuesto.


Náufragos en Malawi

Honeymoon Island, Likoma, Malawi.

Honeymoon Island, Likoma, Malawi.

El lago Malawi, “el lago de las estrellas” como lo denominó David Livingstone, es uno de los principales atractivos del país. Con más 300 especies de cíclidos, además de ser un reclamo para los biólogos, es una alhajita para el visitante gracias a sus playas ocultas y sus aguas cristalinas. Salpicadas en el lago hay diferentes islas a las que desplazarse para disfrutar de una experiencia náufraga.

Hoy en El Viajero hago un repaso por distintas islas como Likoma o Chizumulu que a pesar de encontrarse en aguas mozambiqueñas cuentan con pasaporte malauí. Enmarcadas dentro del Parque Nacional del Lago Malawi, Patrimonio de la Humanidad desde 1984, el viajero puede encontrar la paradisiaca isla de Mumbo y otras más cercanas a la costa de Cape Maclear como Domwe y Thumbi.

Lugares donde la rutina se detiene y el descanso se compagina con los deportes acuáticos y una buena lectura. No hay que olvidar un rico pescado y una cerveza fría. Perdidos en el lago Malaui descubre un paraíso para los amantes del submarinismo y para los que quieran desconectar.

 

 

 


Cervezas de Malawi

No hay que esperar mucho tiempo para que el viajero que aterriza en Malawi se refresque el buche con una cerveza fría. El calor siempre invita a ello.

Malawi bebe cerveza a pesar de algunos intentos con el vinoEs curioso cómo desde 1968 el grupo Carlsberg asentó la que sería la primera fábrica de cerveza del grupo fuera de las fronteras danesas. La compañía tiene desde entonces distintas cervezas en el mercado entre las que destaca la Greenla clásica rubia y la preferida por los visitantes. Para una cerveza más robusta siempre se puede pedir la negra Stout y mi favorita es la refrescante e inmensa, más de 600ml la botella, Kuche Kuche.

Sin embargo, Malawi siempre ha sido un país bebedor de cerveza artesanal, doméstica y con los ingredientes caseros. Así, el maíz sustituye a la cebada para dar unas cervezas, si pueden llamarse así, de alto contenido nutritivo y que llegan a ser todo un reto para el paladar extranjero.

Chibuku Shake Shake es la cerveza casera de Malawi, la del que no puede permitirse una embotellada y la que siempre se comparte entre los locales. Es toda una aventura lanzarse a beberla debido a su ácido sabor que puede resultar dulce según el grado de fermentación del maíz.

Sobre Chibuku Shake Shake y otras cervezas consumidas en Malawi es de lo que trata el siguiente artículo publicado hoy en Viajeros Urbanos, En Malaui la cerveza se agita

En el siguiente vídeo se puede ver el impacto de esta cerveza en Zambia, de donde es originaria, y cómo se ha modernizado su consumo. En Malawi, a pesar de que comienza a expandirse el embotellado de la Chibuku todavía se deja esa imagen añeja del que bebe del cartón.