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Entrevista a Phoebe Boswell

Autoretrato de Phoebe Boswell titulado “The Mechanics of Illusion” / Foto cortesía de la artista

Autoretrato de Phoebe Boswell titulado “The Mechanics of Illusion” / Foto cortesía de la artista

Phoebe Boswell es una artista keniana según su pasaporte pero apenas ha vivido en Kenia. Quizás se le pueda considerar londinense ya que lleva desde su juventud residiendo en la capital inglesa. Su infancia la pasó en Oriente Medio.

La combinación de culturas que Boswell lleva consigo hace que su trabajo se centre en la búsqueda del hogar, en la conexión con sus raíces y la aceptación de su vida itinerante. Un resultado que se expresa en exhibiciones como en Bahrainona (2006) o The Matter of Memory (2014). Pero la especialista en animación también lleva su voz visual a los temas sociales como demuestra en Transit Terminal (2014) o la reciente Tramline (2015).

Tuve la oportunidad de hablar con Boswell en Londres como anticipo a su nuevo proyecto The Lizards Within Us que ha sido expuesto en el espacio londinense Enclave. Fruto de esa charla os dejo la entrevista que Wiriko publicó recientemente: Phoebe Boswell, el arte de encontrarse

 

 


Crónica: Africa Utopia

El festival Africa Utopia se confirmó como una de las citas londinenses para acercarse a la actualidad del continente africano. Música y danza. Teatro, moda y cine. Literatura y debates. Y comidas tradicionales. Las instalaciones del Southbank Centre de Londres acogieron, el pasado fin de semana, la tercera edición del festival Africa Utopia que contó con más un 50% de actividades gratuitas. Con una programación multidisciplinar, el evento se convirtió en un espacio abierto para todos los interesados en adentrarse en la creatividad e innovación africanas.

La crónica sobre este festival que intentar crear conexiones con el continente africano puede leerse completa en GuinGuinBali bajo el título Africa Utopia mira al futuro

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Paseo por el Southbank londinense

Desde el puente Westminster a Borough Market. Un recorrido junto al río Támesis por la orilla sur de Londres. El Southbank londinense trasmite una atmósfera acogedora, llena de contrastes tras el atropello de turistas en Trafalgar Square o por los alrededores del Parlamento. Es un paseo para disfrutar, hacer compras, tomarse unas pintas y ver pasar a la gente.

Desde el acuario de la ciudad en el County Hall tomamos el Queen´s Walk para contemplar la noria más alta de Europa, el London Eye. Fotografiamos a los skaters que patinan en la cripta del Queen Elizabeth Hall y paramos a buscar un ejemplar de aquel libro que siempre quisimos leer en inglés en el Southbank Centre Book Market bajo el resguardo del puente de Waterloo. Caminamos entre furgonetas de helados, puestos de perritos calientes y demás tenderetes de comida rápida. Nos paramos a observar la otra orilla de enfrente mientras intentamos averiguar los edificios que podemos identificar. Uno incombustible es la cúpula de la Catedral de San Pablo. La miramos desde lejos hasta que la miramos de frente. Con el puente del Milenio como antesala. Detrás nuestra, la antigua central eléctrica que sirve hoy como uno de los museos más importantes del mundo, la Tate Modern

El paseo por el Southbank nos dirige hacia el este de la ciudad entre edificios emblemáticos como el teatro shakesperiano The Globe o recovecos alternativos como Gabriel Wharf. Un itinerario para conocer otra parte de Londres de manera tranquila y sin necesidad de exprimir el reloj. Una mañana de sábado, tras el desayuno, es el camino perfecto para coronarlo con un almuerzo en el mejor mercado de la ciudad, Borough Market. De ahí, cada uno que siga su rumbo.

En la Línea del Horizonte puede leerse este itinerario por el Southbank de la capital inglesa en Londres, orilla sur.

Vista de la Catedral de San Pablo desde el Southbank

Vista de la Catedral de San Pablo desde el extremo sur del puente del Milenio


Homesick

Siempre que viajo a cualquier ciudad me imagino eligiendo sitio para una estancia permanente pero no definida. Como si fuese un corresponsal recién llegado, busco una zona que se asemeje a mis intereses y que ligue con mis gustos. Siempre cercana al centro de la urbe pero a la vez que sea un ecosistema diferente, tranquilo y que tenga personalidad. 
En Londres esa zona es Bloomsbury. Todo ese área que se concentra desde la estación de metro de Holborn hasta la de Euston. No es que yo haya sido nunca un londinense, no hice un Erasmus allí y ni conozco los límites de esa zona que acabo de mencionar.

Sin embargo, he visitado mucho la ciudad y cada vez que voy tengo la oportunidad de acercarme a este barrio y ver cómo hay algo que me atrapa. Repito que no he tomado ningún americano en cualquiera de sus cafés, ni he tenido la ocasión de disfrutar de la vida cotidiana de sus calles. Sólo he paseado y me he hospedado en un enorme y conocido hostal en Tavistock Place. Como mucho podría añadir mis minutos sentado en un banco de los jardines de Russell Square pero poco más. Quizás es simplemente eso. Pero es suficiente para sentir que dispuestos a pensar que viviera en Londres, me encantaría vivir ahí. Otra cosa es el cómo pagar el alquiler.

Por cierto, otra de las razones por las que me atrae este lugar es porque existe un museo que acoge a miles de turistas. Excursiones y manadas de estudiantes de escuelas de verano acuden ahí sin ningún tipo de interés. Si me instalase en Bloomsbury ya me imagino acudiendo al famoso recinto antes de la hora del cierre cuando todo está calmado y los guardas se miran para terminar la faena. Yo, furtivamente, me acerco a una Piedra Rosetta que descansa de un largo día y me siento a mirar los restos traídos del Partenón. Entonces el agente de seguridad interrumpe mi encuentro con los mármoles y me invita a marchar. Ahí es cuando recuerdo que el British Museum nos cuenta una historia de cómo saquear países enteros sin ningún remordimiento. Y yo soñando que vivo ahí y ellos que vuelven a casa.