Archivo mensual: abril 2014

Malawi: el impacto de unos hornillos de arcilla

Joven trasladando maderos en su bicicleta en Malawi. / ©MAGDALENA KROHN

Joven trasladando maderos en su bicicleta en Malawi. / ©MAGDALENA KROHN

Los datos de Global Alliance for Clean Cookstoves apuntan a que más del 90% de la población de Malawi utiliza leña para cocinar. Mientras el número de habitantes del país aumenta, se prevé que supere los 20 millones a finales de la década, la degradación de los 4 millones de hectáreas de bosque empeora. A esto se le suman las 600 muertes anuales relacionadas con la contaminación del aire.

Hace algo más de un mes tuve la oportunidad de ser asistir a la convención de “Cocina Limpia” que se celebra anualmente en la capital de Malawi, Lilongwe. En esta reunión se concentran ONGs, empresas privadas y agentes del gobierno malauí para evaluar la situación en el sector energético, alimenticio y sanitario del país teniendo como protagonista a las chitetezo mbaula. 

Las chitetezo mbaula (hornillos protectores en español) son unas cocinillas optimizadas que se han convertido en una herramienta para mejorar la calidad de vida de la población malauí. Estos hornillos de arcilla consumen una menor cantidad de leña contrarrestando así la degradación de los bosques de Malawi. Además a menor uso de combustible, menor es el tiempo empleado por las mujeres para salir al monte a buscar leña, una actividad pesada y que puede alargarse durante casi todo el día. Es común ver a mujeres acompañadas de sus hijos cargando maderos sobre sus cabezas mientras se dirigen de vuelta a casa para cocinar. Estas nuevas cocinillas de arcilla además son más seguras ya que mantienen en fuego encerrado previendo la posibilidad de producirse un incendio y reduce tanto las emisiones de CO como el esparcimiento de cenizas.

Estas ventajas comienzan a calar en la sociedad malauí que observa cómo gracias al uso de las chitetezo mbaula ahorra dinero que estaba destinado a la compra de leña o carbón y mejora el problema de la degradación forestal. Los estudios también apuntan a unos beneficios sanitarios en sus usuarios. Estas cocinas mejoradas han abierto las puertas en Malawi a un mercado que da esperanzas a las mujeres para avanzar por la igualdad en una sociedad todavía muy patriarcal.

Hoy, la sección Planeta Futuro de El País, publica mi reportaje La esperanza en un hornillo arcilla en el que abordo cómo se desarrollan proyectos sostenibles que cuentan con las ventajas medioambientales, sanitarias y socioeconómicas de estas cocinillas mejoradas. Un trabajo extenso y que no hubiera sido posible sin la ayuda de Christa Roth, Cristel Cheong, Conor Fox, Deborah Havens y Pamela Jagger.


El Betis se va a Segunda

El que vea el titular pensará que se ha equivocado de blog. Pero no. Me encanta el fútbol aunque últimamente me decepciona muchísimo el tratamiento que se le da en los medios. Sin embargo, entre jugones del tikitaka, chiringuitos malolientes y demás banalidades encuentro esperanza en la Zona Cesarini de cada lunes de Enric González, en el dominical Córner Inglés de John Carlin  o en las revistas Líbero y Panenka por mencionar algunos. Hay muchas otras cosas muy buenas sobre fútbol o deporte como lo que hace Jot Down y blogs que hablan de fútbol sin gritos.

Hoy, los amigos de The Objective me dejaron hacer una incursión deportiva que llamé La mediocridad verdiblanca

(Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

(Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)


La enfermedad del sueño más cerca de erradicarse

Una comunidad internacional de científicos ha hecho público recientemente los avances del estudio sobre el funcionamiento biológico de la mosca Glossina morsitans, más conocida como la mosca tsetse. Esta moradoras de la sabana se encargan de la propagación de la Tripanosomiasis Africana Humana (HAT en inglés), la enfermedad del sueño, uno de las males más extendidos por el continente africano.

La enfermedad del sueño afecta a 36 países del África Subsahariana y amenaza a unos 70 millones de personas según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se calculan unos 20.000 casos reportados en la actualidad en estos países en los que la República Democrática del Congo congrega un 74% de los mismos. Además de afectar a los seres humanos también los animales pueden verse contagiados por esta enfermedad tropical provocando una pérdida económica para las familias fundamentalmente en las áreas rurales.

Extendida en especial por aquellos países con sistemas sanitarios más desprovistos estos resultados hallados tras descifrar el genoma de la mosca tsetse son un halo de esperanza para erradicar la enfermedad de África.

La información sobre el trabajo realizado a lo largo de 10 años por un consorcio internacional puede leerse hoy en GuinGuinBali: El ansiado genoma de la mosca tsetse 

Aquí va también un video de John Stanmeyer para Médicos Sin Fronteras sobre el trabajo de la organización en el terreno para paliar la enfermedad del sueño

 


Música africana para este 2014

Carátula de "Faya", el disco de Joe Dirscoll y Sekou Kouyate

Carátula de “Faya”, el disco de Joe Dirscoll y Sekou Kouyate

Durante el festival City of Stars del pasado mes de septiembre en Lilongwe, la capital de Malawi, pude hablar con músicos africanos que figuraban en el cartel. La mayoría de ellos ha tenido que superar los estereotipos que todavía persisten en eso de vivir de la música y la repercusión que trae para muchas sociedades africanas. Además todos coinciden en lo difícil del panorama musical en una industria que en ocasiones malvive en el continente. Un ejemplo de ello es la música malauí que tuvo en sus últimos premios diversos discursos a cómo mejorar la situación del pequeño país sudafricano.

Sin embargo, cada año llegan nuevos trabajos de África que expanden los horizontes musicales. Aparecen nuevos grupos y talentos que abarcan diferentes estilos, combinaciones de sonidos y se suben a los escenarios de los numerosos festivales repartidos por el continente.

Con los amigos de Wiriko, he dado un repaso a los nuevos álbumes a los que no perderle el oído en este 2014. Desde el último disco grabado en directo de la caboverdiana Carmen Souza a lanzamientos malienses de Habib Koite y de Mamani Keïta. Los amigos ratoneros de Malawi Mouse Boys han vuelto con su góspel en su segundo largo Dirt is GoodOtro de los álbumes esperados fue Faya del dueto neoyorkino-guineano de Joe Driscoll & Sekou Kouyate a los que ya entrevistó la compañera Gemma de Wiriko. Junto con estos avances el listado sigue con estos 5 trabajos:

– Jeremy Loops – Trading Change

– George Kalukusha – Hourglass

– Angelique Kidjo – Eve

– Tinariwen – Emmaar

– Ibibio Sound Machine – Ibibio Sound Machine

– Toumani y Sidiki Diabaté – Toumani & Sidiki

*El artículo completo  junto con los vídeos de los distintos singles se puede leer en 5 álbumes musicales para este 2014


Centenario del Parque de María Luisa

Isleta de los Patos /©©M. Ramallo

Isleta de los Patos en el Parque de Mª Luisa, Sevilla /©©M. Ramallo

En Sevilla, el parque de María Luisa cumple, el 18 de abril, 100 años desde que el paisajista Jean Claude Nicolas Forestier lo confeccionara. De inspiraciones arabescas, la ladrillería se combina con los azulejos y los detalles moriscos recreando espacios para el sosiego. La vegetación abundante trepa por las esculturas del parque donde los patos se adueñan de los estanques. Las palomas de la Plaza América continúan siendo la actividad más apreciada por los pequeños y una estampa en la infancia de los sevillanos. La melancolía nos da la bienvenida en rincones como la Glorieta de Adolfo Bécquer y en el Estanque de los Lotos. La cultura local también cuenta con distintos homenajes repartidos por todo el espacio botánico que además recoge el recuerdo de la Exposición Universal de 1929.

Un paseo, una vuelta en bicicleta o en coche de caballos descubre el parque al visitante. Un sitio de recreo donde la rutina se pasea de la mano o se sienta bohemia a leer. A la sombra se toma un bocadillo o se echa una siesta en el césped. Es un parque para el que va a Sevilla y para sus habitantes.

Hoy en Periodismo de Viajes  vuelvo a recorrer el albero del Parque de María Luisa con motivo de su aniversario: El parque sevillano de María Luisa cumple 100 años 


De safari por South Luangwa, Zambia

Amanece en el Parque Nacional de South Luangwa

Amanece en el Parque Nacional de South Luangwa

El día se despierta muy temprano en el parque nacional de South Luangwa, al sureste de Zambia. Una claridad tímida despide a la noche trayendo una brisa fresca. Una ilusión madrugadora antes del azote de calor. El cielo se rompe con un sol aún desperezándose antes de las seis de la mañana.

El safari comienza con el alba apurándonos para terminar el desayuno. El recuerdo de las carcajadas de las hienas y el bramido de los hipopótamos resuenan todavía en un entorno natural sediento. La falta de precipitaciones es la mejor invitación para que el visitante contemple cómo los animales se concentran alrededor del río Luangwa, que se esfuma por el sumidero. La lucha por el agua es vital en la temporada seca, de agosto a principios de diciembre, y el parque clama lluvias que asienten el polvo y empapen su desquebrajada tierra.

El parque nacional invita al sosiego. No existen apenas distracciones. El rumor del motor escasamente perturba los sonidos del parque, y los más de nueve mil kilómetros cuadrados de superficie hacen que los distintos vehículos puedan darse a la aventura sin necesidad de encontrarse. Los safaris son entonces una experiencia serena, sin multitudes, en el que el viajero forma parte del ecosistema y presencia las cientos de especies en su quehacer diario. Entre todas ellas destaca las jirafas Thornicroft, endémicas de esta zona del continente africano.

South Luangwa es uno de los espacios naturales más importantes del continente africano y uno de los lugares más apreciados del mundo por los biólogos. Una experiencia viajera tranquila lejos de las marabuntas de otros países africanos y que cuenta con un “cadáver vivo”, el río Luangwa, que se escurre por el sumidero durante la temporada seca.

En la Línea del Horizonte invito a hacer un safari por uno de los jardines del mundo: Luangwa, el safari tranquilo

La manada de leones de Mfuwe, South Luangwa, Zambia

La manada de leones de Mfuwe, South Luangwa, Zambia


Valparaíso se quema

Esta vista de Valparaíso en mi última visita está ahora teñida de humo

Esta vista de Valparaíso en mi última visita está ahora teñida de humo

Valparaíso se quema desde el sábado. Lo que era una tarde cualquiera se tornó gris. La ciudad de los colores se nubló debido a la columna de humo que negra se extendía hacia el mar. La alerta roja llegó mientras el fuego consumía las zonas colindantes al vertedero del Molle. Antes de la media noche se proclamaba el Estado de Excepción.

Los miles de refugiados son acogidas en escuelas y albergues, se reparten comidas y bienes mientras en la Plaza Sotomayor se reúne el cuerpo de bomberos. Muchos miran desde el solar baldío de lo que fuera su casa cómo lo han perdido todo. Los escombros se desperezan y alguna bandera chilena sobrevive a las llamas. Se ven imágenes de la gente intentando salvar sus pertenencias mientras corren calle abajo en una noche encendida. Y no es el primero de enero.

El domingo me desperté con la noticia del peor incendio de Valparaíso en toda su historia. La ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003 fue descubierta por Juan de Saavedra en 1536 y paradójicamente se la conocía como Alimapu que en mapudungun significa “tierra quemada”. Pronto me puse al corriente de la situación. Leí crónicas y abrí mi cuaderno de notas de mi estancia en Chile. Anduve desde Malawi por esos cerros, me perdí por los callejones y me asusté con las quebradas. Me tomé un café en Fauna y salí a mirar el puerto desde uno de los tantos miradores del Cerro Concepción. Mis recuerdos me llevaron a una ciudad que me encanta y que ahora echo de menos.

Con todo me puse a escribir un pequeño artículo que sale publicado hoy en THE OBJECTIVE. Así termina mi primer “Subjetivo” con el fotoperiódico digital y social: Nunca Valparaíso se iluminó de forma tan cruel. Ojalá fuera una ilusión de la noche de fin de año, donde la ciudad se enciende sin daños de por medio.